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domingo, 22 de febrero de 2015

Aquel día D. Nau llegó a Pontevedra... (Hoy se acordó al final del día)

 EL LORO RAVACHOL...
Recuerdo de DOUCE

Todo Pontevedra debe conocer su historia. Era el loro del famoso boticario Perfecto Feijoo, muy conocido en la ciudad. Ravachol le avisaba de cuándo la gente entraba en la botica, aprendía cosas graciosas de los clientes y otras, ya sabe, algo pícaras. Sucedió que el loro murió el último día de Carnaval y en Pontevedra, se organizó todo un cortejo fúnebre al loro por toda la ciudad, para terminar siendo enterrado en una finca que el boticario tenía a las afueras de la ciudad. Desde entonces, el entierro de Ravachol, hace el oficio que hace la Sardina por otros lares, como señal que la juerga se ha acabado y vienen cuaresmales ayunos y penitencias. Este año la culpa de la muerte de Ravachol la ha tenido la Viagra. Sí, como lo oyen. No sé sabe si por negligencia médica o exceso del pájaro, tomóse el animal toda una caja de Viagra que dejó al ‘pájaro’ completamente tieso.

Pero dejemos a Ravachol y su entierro y lleguemos a la Plaza de la Leña. Hoy ya no se vende leña como antaño, pero sí buenos vinos y excelentes tapas. El Náufrago entró en uno de los múltiples bares de la zona, tomó un buen albariño y una ración de pulpo, preparado con todo mimo por la ‘cocinera’ de la casa. Y no crean que es que ya estuviera preparado. Troceó el pulpo, lo metió en la olla y esperó hasta que el octópodo estuvo a punto para poder hincarle el diente, y a fe que nada costaba hincárselo, porque estaba cocido ‘com il fo’. Servido y satisfecho, desanduvo el camino y continuó rumbo a su siguiente etapa. Tenía una cita con San Yago.
D. NAU